La Biblia es la Palabra de Dios inspirada, infalible y suficiente, y constituye nuestra máxima autoridad para la fe, la doctrina y la vida cristiana.
Nuestra autoridad final
La iglesia no determina la verdad. Recibe con reverencia la verdad que Dios ya ha revelado. Ninguna tradición, experiencia, preferencia cultural o autoridad humana puede ocupar el lugar que corresponde a las Sagradas Escrituras.
Suficiente para toda la vida
La Palabra de Dios es suficiente para orientar nuestra doctrina, nuestra adoración, el gobierno de la iglesia y nuestra conducta. Por eso examinamos continuamente cada aspecto de la vida congregacional a su luz.
Una iglesia sometida a la Palabra
No buscamos adaptar la Biblia a la cultura para hacerla más aceptable. Buscamos que nuestra vida y nuestra iglesia sean reformadas continuamente por lo que Dios ha hablado.
- Leer la Biblia con reverencia
- Predicarla con fidelidad
- Obedecerla con humildad

